Figura de Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes
Lo incognoscible
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Citas
«que se llama lo incognoscible»
Inés presenta la figura como una de las que más le fascinan del libro, y anuncia que va a leerla, con lo que arranca el bloque dedicado a Barthes.
«esfuerzos del sujeto amoroso por comprender y definir al ser amado en sí como tipo caracterial, psicológico o neurótico, independientemente de los datos particulares de la relación amorosa.»
Lee la definición con la que abre la figura, y la comenta subrayando el carácter abstracto de ese esfuerzo por definir al otro al margen de lo concreto de la relación.
«el sujeto amoroso en este sentido sufre una contradicción.»
Explica la contradicción que señala Barthes: por un lado el sujeto amoroso cree conocer al otro mejor que nadie, y por otro descubre que el otro es impenetrable e irreductible.
«el sujeto amoroso afirma triunfal. Yo te conozco, nadie más que yo te conoce bien.»
Cita la parte triunfal de la contradicción, la creencia de conocer al otro mejor que nadie.
«a menudo surge la evidencia de que, dice Bartes, el otro es impenetrable, inallable, irreductible.»
Cita el reverso de la contradicción: la evidencia de que el otro resulta impenetrable e irreductible pese a la pretensión de conocerlo.
«¿de dónde viene? ¿Quién es? Me agoto. No lo sabré jamás.»
Sigue citando la figura, sobre el agotamiento infinito de intentar acceder a un conocimiento que nunca se alcanza.
«Bartes pone dos ejemplos en la figura de historias concretas. Dice, pensemos en X. Un objeto de amor, un objeto amado, era el más impenetrable. No se conocía nada de su deseo.»
Presenta el primer ejemplo con el que Barthes ilustra la figura, sobre un objeto amoroso completamente impenetrable, cuyo deseo era del todo desconocido.
«conocía todo de esa persona, le parecía transparente como el agua, así que no le amaba con terror sino con indulgencia, como una madre ama a su hijo.»
Cita el segundo ejemplo, contrapuesto al primero: un objeto amoroso enteramente transparente, al que se ama sin terror, con una indulgencia casi maternal.
«de estas historias, dice Vardes, que se derivan algunas preguntas. Por ejemplo, si conocer a alguien es conocer su deseo»
Introduce la pregunta que se deriva de los dos ejemplos anteriores: si conocer a alguien equivale a conocer su deseo, lo que lleva a preguntarse si conocemos siquiera el propio.
«aquí hace Bartes una vuelta de tuerca que quiere decir que no puedo descifrar al otro porque tampoco sé cómo el otro me descifra a mí»
Explica la inversión que propone Barthes: no saber cómo te descifra el otro también impide descifrarlo a él, de forma que el conocimiento mutuo se convierte en un bucle.
«en la segunda parte de la figura, parte referencia a Guide esta es mi parte favorita de toda su composición y explica que desvivirse por un objeto impenetrable es una religión pura»
Pasa a la segunda parte de la figura, con referencia a André Gide, y destaca la idea de que dedicarse a un objeto impenetrable equivale a una forma de religión.
«hacer del otro un enigma insoluble del que dependo dice es consagrárselo como Dios, nunca llegar a resolver la cuestión que se plantea»
Continúa la cita sobre la religión pura: consagrarse a un enigma que nunca se resolverá coloca al sujeto en una posición de deseo y anhelo permanente.
«no me queda entonces más que trastocar mi ignorancia en verdad. No es cierto que cuanto más se ama, mejor se comprende, sino que hay una sabiduría, y esto me parece clave. El otro no es para conocerlo. Su opacidad no es en absoluto la pantalla de un secreto, sino más bien una especie de evidencia en la cual se anula el juego de la apariencia y del ser.»
Cita el párrafo que Inés señala como uno de los más importantes del libro: la idea de que el otro no está para ser conocido, y que su opacidad no esconde un secreto, sino que es una evidencia en sí misma.
«dice Bartes, en ese sentido, que amar a fondo a alguien desconocido es lo que hacemos.»
Retoma la idea de que amamos a alguien que sigue siendo desconocido, incluso en relaciones largas o íntimas, y conecta esto con la experiencia de sentir que ya no se conoce a alguien tras una traición o ruptura.
«para acabar con Vartes, un poco lo que viene a decir con este alguien desconocido, que seguirá siempre siéndolo, para él se trata de un movimiento místico, porque dice, accedo al conocimiento del no conocimiento.»
Cierra el bloque de la figura con la idea de Barthes de que asumir la imposibilidad de conocer al otro es en sí mismo un tipo de conocimiento, un movimiento casi místico.
«en la última sección, que es un poco así más críptica, Vartes propone un paso más allá de todo esto, que es, ¿qué pasa si en lugar de centrarnos en definir o atrapar al otro a través de esta pregunta de quién es él»
Introduce la última sección de la figura, en la que Barthes propone cambiar el foco de la pregunta sobre el otro hacia una pregunta sobre el propio deseo de conocer.
«entonces propone para terminar definir al otro como una fuerza y no como una persona y situarse a uno mismo como una fuerza que se coloca frente a la fuerza del otro.»
Recoge la propuesta final de la figura: pensar al otro y a uno mismo como fuerzas enfrentadas, no como personas a las que hay que definir del todo.
«dice Bartes, ocurriría esto, mi otro se definiría solamente por el sufrimiento o el placer que me da.»
Cierra el bloque de Barthes ligando esta idea final con el sujeto barthesiano típicamente rechazado o no correspondido, ya visto en el episodio sobre el sacrificio, y con la posibilidad de hacer algo con ese sufrimiento en vez de solo padecerlo.