Aristóteles
artículo · texto académico sobre los escritos perdidos de Aristóteles · 9 menciones en 1 episodios
Menciones
Pérdida: una naturaleza voraz · 26:02 · eje del episodio · entusiasta
«sí, sí, sí, bueno es un texto que se titula literalmente Aristóteles de un señor sueco que se llama Ingemar Düring»
Presentan este texto sobre los escritos perdidos de Aristóteles, cuyo apellido pronuncian con dificultad; cuentan que Paula lo había leído en primero de carrera y que, al no encontrarlo, se lo pidió a Eduardo Zazo, profesor de la Autónoma, quien se lo envió esa misma noche.
Pérdida: una naturaleza voraz · 26:46 · apoyo teórico · neutro
«y Düring dice en este texto que Aristóteles murió relativamente joven, que no tenía escuela, que tenía muy pocos discípulos que le fueran»
Explica que, según el autor, Aristóteles murió joven, sin escuela y con pocos discípulos «adictos», y que solo una serie de coincidencias afortunadas salvó sus tratados para la posteridad, mientras que todo lo que publicó en vida se perdió.
Pérdida: una naturaleza voraz · 27:29 · apoyo teórico · neutro
«resulta que ese texto cuenta que parte fue a la biblioteca de Alejandría, fallo, spoiler, no fue bien, y parte se la quedaron los discípulos de Aristóteles en un sitio llamado Escepsis.»
Cuenta que la biblioteca personal de Aristóteles se dividió: una parte fue a la biblioteca de Alejandría y otra parte quedó custodiada por sus discípulos en Escepsis, ciudad que buscan sin éxito porque ya no existe con ese nombre y hoy está en Turquía.
Pérdida: una naturaleza voraz · 28:46 · apoyo teórico · neutro
«la parte de la biblioteca personal de Aristóteles que fue la biblioteca de Alejandría se quemó porque hubo este famoso incendio en el año 47 a.C. donde se quemaron 40.000 rollos de papiro.»
Cuenta que la parte de la biblioteca que fue a Alejandría se perdió en el incendio del año 47 a.C., en el que se quemaron 40.000 rollos de papiro.
Pérdida: una naturaleza voraz · 29:06 · apoyo teórico · entusiasta
«vino un señor llamado Apelicón, que los nombres ricos siempre a full, Apelicón era un ciudadano ateniense que tenía mucho dinero»
Cuenta la historia de Apelicón, bibliófilo ateniense adinerado que robó manuscritos del archivo público de Atenas y tuvo que exiliarse por ello, comparándolo en broma con Elon Musk.
Pérdida: una naturaleza voraz · 29:39 · apoyo teórico · neutro
«Entonces Apelicón, el robalibros, se entera de que los herederos de los discípulos de Aristóteles, en este lugar mítico que ya no existe, llamado Sepsis, todavía tenían los manuscritos de la biblioteca»
Cuenta que Apelicón compró a muy alto precio los manuscritos de Escepsis, adelantándose a las autoridades de Pérgamo que también los querían para su biblioteca, y se los llevó a Atenas.
Pérdida: una naturaleza voraz · 30:52 · apoyo teórico · crítico
«Y entonces Apelicón, al intentar restablecer lo que se había perdido, completó los textos, dice el texto, de forma no precisamente afortunada y editó los libros llenos de errores.»
Cuenta que Apelicón, al restaurar los manuscritos deteriorados tras 200 años en Escepsis, completó los huecos de forma poco afortunada y publicó ediciones llenas de errores.
Pérdida: una naturaleza voraz · 31:40 · apoyo teórico · neutro
«Y fue Andrónico de Rodas quien hizo la edición en la que se basan las posteriores ediciones, que son las que han llegado hasta nuestros queridos estudiantes de filosofía hoy en día,»
Cuenta que, tras la conquista romana de Atenas, la biblioteca se trasladó a Roma, donde Andrónico de Rodas hizo la edición en la que se basan las ediciones posteriores de Aristóteles, ordenándolas por temas al modo del sistema filosófico unitario propio de su época.
Pérdida: una naturaleza voraz · 32:34 · apoyo teórico · neutro
«el título de Metafísica, que es como una de las grandes libros que se estudia en filosofía de Aristóteles, fue en realidad una creación de Andrónico.»
Señala que Aristóteles nunca escribió tratados cerrados sino lecciones sueltas, y que el propio título de «Metafísica» fue una creación posterior de Andrónico de Rodas, que sin saberlo legó a la filosofía un término fundamental.