Figura de Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes
Errabundeo
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Inercia: desenredar la trama · 26:34
«Y concretamente venimos clásicas con nuestros fragmentos de un discurso amoroso»
Presentan la figura «Errabundeo», también llamada «El buque fantasma», como tercer eje del episodio, dedicado a la inercia amorosa, señalando que es una figura especialmente críptica que no habían usado nunca.
Inercia: desenredar la trama · 27:19
«Aunque todo amor sea vivido como único»
Lee la definición completa de la figura Errabundeo: aunque cada amor se viva como único e irrepetible, el sujeto amoroso comprende a veces que está condenado a errar de amor en amor hasta la muerte.
Inercia: desenredar la trama · 27:40
«¿Qué quiere decir todo esto?»
Explica que cada amor se vive «según la eternidad», sin imaginar que el mismo sentimiento se pueda repetir con otra persona, lo que genera una limitación en el discurso amoroso: el sujeto no logra contar su historia de amor hasta el final porque no conoce ese final.
Inercia: desenredar la trama · 29:09
«No soy su poeta, el recitador, más que para el comienzo.»
Cita el pasaje sobre que el fin de la historia de amor, igual que la propia muerte, pertenece a los otros, que son quienes tienen que escribir esa parte final de la novela como relato exterior y mítico.
Inercia: desenredar la trama · 29:50
«Y dice Bartes que da igual lo que haya pasado.»
Explica que cuando un amor termina, la persona se aleja a otro mundo «a la manera de un navío espacial que cese de parpadear», imagen distópica que asocian al segundo nombre de la figura, «El buque fantasma».
Inercia: desenredar la trama · 30:35
«y Bartes dice que pese a lo que él llama»
Explica que Barthes habla de una «conciencia del desaliento», el saber que el amor termina, pero que aun así actuamos como si el amor pudiera colmarnos algún día, creyendo en el «Soberano Bien» con mayúsculas.
Inercia: desenredar la trama · 31:09
«y dice Bartes, busco, comienzo, pruebo»
Cita el fragmento donde Barthes describe la búsqueda permanente del amor («no soy colmado pero no me mato») como el origen del errabundeo amoroso: entender que se van a vivir otros amores, con otras personas, en otros lugares.
Inercia: desenredar la trama · 31:50
«el rabundeo amoroso, dice Bartes»
Explica que Barthes describe el errabundeo amoroso como algo con aspectos cómicos, parecido a un ballet más o menos rápido según la velocidad del sujeto infiel.
Inercia: desenredar la trama · 32:36
«Entonces, Bartes dice»
Cita que Barthes se identifica con la figura del holandés errante, referencia que reconocen a través de la ópera de Wagner y su reescritura popular en Piratas del Caribe.
Inercia: desenredar la trama · 34:26
«Bueno, entonces dice Bartes, este soy el holandés errante, no puedo parar de errar, y entre paréntesis de amar, ¿no?»
Retoma la cita de Barthes identificándose con el holandés errante que no puede parar de errar (de amar), como cierre de esta parte de la figura, jugando con la idea de que errar es amar y amar es errar.
Inercia: desenredar la trama · 34:39
«Bueno, dice Bartes, afligiéndome con una compulsión de palabra que me lleva a decir te amo,»
Cita el pasaje sobre la compulsión de decir «te amo» de escala en escala hasta que alguien recoja esa palabra y la devuelva, pero nadie puede asumir esa respuesta imposible, por lo que el errabundeo continúa indefinidamente.
Inercia: desenredar la trama · 35:33
«Y nos hemos preguntado, a raíz de todo esto, si este»
Plantean el errabundeo como contrapunto crítico frente al ideal del amor eterno «para siempre y nada lo puede tumbar»: se preguntan si esa gran historia de amor definitiva existe realmente o si nos pasamos la vida buscando una quimera con un modelo demasiado exigente e inalcanzable.
En diálogo con: La novia grulla
Inercia: desenredar la trama · 59:10
«que el herrabundeo es justamente»
Retoman la figura al cierre del episodio: el errabundeo es el reconocimiento de que, aunque se sepa que dejarse llevar por la inercia del amor eterno no es deseable, a veces vuelve a pasar, en un forcejeo constante entre lo que se es y lo que se quiere ser.
En diálogo con: La novia grulla